viernes, 24 de febrero de 2017

Aunque no tengas hijos puedes crear vida

febrero de 2017
Saalumarada acepta los reconocimientos, pero señala que ninguno la ha ayudado a salir de la pobreza (Arun4speed - Wikimedia Commons)

Saalumarada Thimmakka acepta los reconocimientos, pero señala que ninguno la ha ayudado a salir de la pobreza (Arun4speed – Wikimedia Commons)

Sus vecinos la llaman Saalumarada, que en la lengua Kannada significa “fila de árboles”. El sobrenombre expresa la admiración por la extraordinaria obra de esta mujer india de 105 años. Pero no siempre fue así. Antes soportó el desprecio a su pobreza, el estigma por no poder entregar hijos al mundo, el aislamiento tras la viudez y la mezquindad de sus parientes.

Thimmakka nació pobre en el poblado de Hulikal, más de 2.000 kilómetros al sur de Delhi, la capital. En lugar de ir a la escuela y jugar, como deberían hacer los niños, llevaba a pastar al ganado y las ovejas. A los 10 años fue empleada como culi, “de la mañana a la noche, realizando labores agotadoras”, describió a la televisora Al Jazeera en 2013. Nada raro en ese país asiático donde se calcula que más de cuatro millones de menores trabajan.

Desafío a la infertilidad

La vida le cambió cuando conoció a Bikkala Chikkayya. El hombre que la amó durante 25 años como su esposo la animó a sembrar árboles. La sugerencia emergía del dolor: la pareja había entendido tras innumerables intentos que no podía concebir. La infertilidad en la India, como en otras culturas de naciones en desarrollo, se castiga con el rechazo social. En casos extremos el estigma se extiende al resto de la familia.

Bikkala Chikkayya le dijo que los árboles serían como los hijos que la naturaleza esquiva no había querido concederles. La decisión de plantar otra simiente en la carretera de Hulikal a la vecina aldea de Kudoor le dio un sentido a sus vidas y, a la postre, les devolvió el aprecio de sus compatriotas.

El primer año sembraron una decena de posturas de baniano o higuera de Bengala, un árbol de la familia del ficus. Cada día, después de concluir el trabajo, la pareja acarreaba el agua para alimentar sus crías, en un camino de cuatro kilómetros. La tenacidad no era una opción en un terreno árido, polvoriento, que el cielo regaba caprichosamente. Además, el ganado podía destruir las pequeñas plantas si no las protegían con arbustos espinosos que Bikkala Chikkayya desplegaba. Saalumarada le pedía al dios Indra que los bendijera con un poco de lluvia.

Y así sucedió hasta que Bikkala Chikkayya murió, y también luego, a pesar de que la viudez forzó a Saalumarada a vivir en una choza, apartada del resto de los vecinos. Ni siquiera sus parientes sintieron compasión por la anciana y la obligaron a venderles un pedazo de tierra que era su única propiedad.

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Saalumarada durante una de las ceremonias de homenaje, con su hijo adoptivo a la derecha (Saalumarada Thimmakka International Foundation)

La madre de los árboles

Pero los árboles no dejaron de crecer, robustos, en el camino de Hulikal a Kudoor. En 1996, cinco años después de la muerte de su esposo, Saalumarada salió finalmente de la mala sombra.

El azar colocó a un hombre nacido en el estado de Karnataka a la cabeza del país, lo cual atrajo la atención de la prensa. Un periodista publicó la historia de Saalumarad y casi de inmediato la elite gobernante se interesó en la obra de esta mujer. El nuevo primer ministro, H. D. Deve Gowda, le otorgó el National Citizens Award. A partir de ese momento los reconocimientos lloverían sobre la nueva heroína de la naturaleza.

El gobierno de Karnataka construyó una casa para ella. Delhi le concedió una discreta pensión. El año pasado la cadena británica BBC coronó la oleada de homenajes al nombrarla entre las 100 mujeres del año. La ficha publicada por ese medio le atribuye la siembra de más de 8.000 árboles (otras fuentes sitúan esa cifra entre 300 y 400) y una cita: “Todos, desde los niños hasta los ancianos, deberían plantar y hacer crecer árboles: sería beneficioso para todos nosotros.”

A los 105 años, una edad que su memoria y sabiduría avalan, Saalumarada vive con su hijo adoptivo Sri Umesh B. N., quien dirige una fundación ecologista inspirada por la obra de la anciana. Su vida nos revela una enseñanza filosófica: el que pacientemente siembra árboles en terreno árido, sin esperar nada a cambio, recibirá una lluvia de bendiciones. Pocos comprenden esta verdad simple. Lástima.

martes, 27 de diciembre de 2016

viernes, 16 de diciembre de 2016

domingo, 13 de noviembre de 2016

viernes, 14 de octubre de 2016

No vayas al medico. Estan controlados por los laboratorios

Si puede, no vaya al médico

Una visita al doctor, por si acaso, nos llevaría a hacernos angustiosas revisiones y análisis cada dos por tres

Si puede, no vaya al médico
FERRAN NADEU
Una sala de espera en el Hospital de Sant Pau.

Domingo, 11 de septiembre del 2016 - 20:08 CEST
 
Con este artículo cumplo 100 colaboraciones en EL PERIÓDICO. Echando la vista atrás observo que una de las preocupaciones que más a menudo ha ocupado esta tribuna ha sido el advertir acerca de la medicalización de nuestra hipocondríaca sociedad.

Medicalización que no queda restringida a la sobreprescripción de medicamentos, sino que abarca ámbitos tan diversos como la psiquiatrización de los estados de ánimo, la así llamada salud de la mujer, la promoción de enfermedades o la cirugía innecesaria. De modo que en este artículo del centenario les resumo algunas de mis reflexiones bajo el lema: 

si puede, no vaya al médico

No debe usted ir al médico si se encuentra bien porque si se encuentra bien sería raro que el médico le diagnostique algún desperfecto grave. Quiero decir que no es imprescindible que vaya usted al médico por si acaso porque si siguiésemos esta lógica estaríamos haciéndonos revisiones cada dos por tres, lo cual solo nos reportaría angustia y preocupaciones (¿a ver cómo salen los análisis?). Si usted se paga la revisión médica de su bolsillo o su empresa se la ofrece gratuitamente, sepa que se trata de un gasto inútil. Piense usted que, afortunadamente, en nuestro entorno la gente goza de excelente salud y la esperanza de vida en España, y en Catalunya en particular, está dentro de las cinco mejores del planeta. Por tanto, tranquilo, sobre todo si usted pone de su parte y come y bebe razonablemente, se ejercita con moderación y no fuma.

LOS 30 0 40 PARÁMETROS ANALÍTICOS

¿Que qué le puede pasar si va al médico encontrándose bien? Se lo explico. El facultativo le va a pedir una serie de pruebas por si acaso usted estuviera enfermo y no se hubiera enterado. Empezará con unos análisis de sangre que incluso usted le solicitará que sean muy completos. También una radiografía de tórax, un electrocardiograma y una ecografía abdominal por si acaso.

Pero sepa usted que cuantas más pruebas le hagan mayor es la probabilidad de que alguna de ellas no salga bien.

Valgan como ejemplo estas flechitas que apuntan hacia arriba o hacia abajo impresas al lado de alguno de los 30 o 40 parámetros analíticos que le han determinado. Estas flechitas hacia arriba o hacia abajo dan muchos dolores de cabeza. En primer lugar a usted mismo que va a abrir el sobre que le entreguen en el laboratorio y pensará que algo grave está pasando: «¿Qué quiere decir esta flechita hacia arriba, doctor?» Si su médico es razonable y lo que pasa es que usted padece de 20 miligramos más de colesterol de lo que marca el límite alto de la normalidad (por cierto, cada vez más bajo) no pasará nada. Quizá le haga una recomendación dietética.

Si el médico quiere ir al fondo de la cuestión, le repetirá un análisis más completo o, directamente, le recetará una pastilla diaria. Usted se encuentra bien pero se está acercando peligrosamente a la posibilidad de estar enfermo ¡Cuidado! Si lo que ha sucedido es que sale un poco más alto de lo normal un marcador tumoral que le han pedido sin que usted lo sepa (y sin fundamento científico) prepárese.
Al tanto si en lugar de una flechita indiscreta le encuentran a usted una sombra en una radiografía; lo más probable es que le aconsejen un escáner o una resonancia magnética, en las que tiene usted un 1-3% de posibilidades de que le detecten una anomalía anatómica que despierte el interés desmesurado del radiólogo y que quizá le lleve a una exploración más cruenta como una biopsia o una endoscopia por si acaso… ¡Cuidado!

LA CONVERSIÓN EN ENFERMO IMAGINARIO

Ya sé que los ricos se hacen muchos chequeos pero no ganan nada con ello. Más bien, al contrario: muchos se vuelven enfermos imaginarios y víctimas de las revisiones periódicas con las que los centros privados hacen negocios con el por si acaso. 

Sé de una joven de 42 años que perdió su timo innecesariamente –siéndole abierto el esternón de punta a punta– por si acaso tenía un tumor que no tenía (era un «timo grande», le dijeron). A otro no-paciente, un dermatólogo en precario (le biopsió innecesariamente un hematoma en un dedo que se había hecho pinchándose con un rosal por si acaso fuera un melanoma; 15 días de baja. Sé de otra no-paciente de 72 años perfectamente llevados, que tras una revisión ginecológica, que no debería haberse hecho, le aconsejaron una histerectomía y una cirugía en la mama por un cáncer mínimo. La pobre perdió innecesariamente la matriz tras dos intervenciones para olvidar y falleció por culpa de una quimioterapia injustificable que le propinó una oncóloga adicta a los protocolos.

Así que si usted se encuentra bien, cuídese y no vaya al médico. Tiene un ínfima posibilidad de padecer una enfermedad grave, y en cambio corre el riesgo de entrar en una espiral de violencia de análisis, radiografías y cirugía innecesarias. Se lo dice un médico.
 Antoni Sitges Serra

domingo, 28 de agosto de 2016

martes, 12 de julio de 2016